Diario de navegación – Día 9 – Mi EABE interior por @camachomanarel

«La aventura vale la pena» 

Aristóteles 

A través de estas líneas quiero hacer llegar lo que vivo y veo cada vez que se aproxima  . Voy a empezar rebuscando entre los recuerdos, emociones y  sensaciones de mis EABE. Prometo valorar la importancia de todos y cada uno de los  regalos que me ha ofrecido este enriquecedor viaje a Ítaca y que he ido atesorando. En  mi corazón se encuentra toda una colección de vivencias tangibles, de experiencias  compartidas.  

Podría empezar estas líneas con una descripción sobre qué es EABE, pero lo haré con lo  que para mí representa. EABE es un auténtico viaje a mi interior docente, donde lo  importante es disfrutar de cada momento. Cada EABE (y cada OPEN) a los que he  asistido ha supuesto un descubrimiento de una parte de mi que me ha permitido crecer  como docente y como persona.  

Hablo de EABE y hablo de emociones: felicidad cuando me inscribo, ansiedad cuando  toca hacer las maletas, alegría cuando estoy a punto de llegar al reencuentro, sorpresa  al descubrir todo lo que me deparará, gratitud cada noche por lo vivido, tristeza cuando  toca regresar y melancolía hasta el siguiente. Pero, hasta entonces, sonrisas interiores  cada vez que lo evoco.  

EABE es mi libro en blanco, el que voy escribiendo cada edición con nuevas vivencias y  sentimientos, mis desvirtualizaciones del claustro virtual y lo aprendido.  

Llevaba algunos años leyendo en redes sobre este encuentro, pero por motivos  personales no pude acudir hasta el que se celebró en Úbeda. Desde entonces no he  faltado a ninguno. Me gustan estos encuentros por que no hay competición, no hay  listas, no hay pódiums, … EABE no es lo que sucede sino lo que hacemos con lo que  sucede.  

Miro EABE con un gran cariño. No le puedo estar más agradecida por la gente que ha  puesto en mi camino. Sin EABE, quizás, no sería quien soy ahora. Las piezas másimportantes son las que he ido incorporando a mi ser ampliando mis horizontes, las que  me llevo dentro. Para mí, lo mejor del EABE es el propio EABE: volver, revivir,  redescubrir, reencontrarme. Por que cada EABE me ha regalado un grupo nutrido de  amigos y amigas con las que comparto otros muchos encuentros. Permanecerán en mí  todas estas personas que me han regalado sus experiencias, que me han enriquecido y  que han transformado mis sentimientos y emociones.  

Tras el paso por cada EABE dejo de ser la misma docente que llegó a esa edición. Lo  compartido de forma tan generosa es eterno e inmortal.  

El fin de un EABE es el comienzo de otro… 

… cuando vuelves, ves que todo está igual, pero tú ya no eres la misma. 

Deseando que se celebre este encuentro. Afortunadamente, nada dura eternamente.  Empecemos a vislumbrar la luz al fondo del oscuro túnel que este monstruo nos ha  construido. Soñemos con Sanlúcar.  

Mª Adela Camacho Manarel 

@camachomanarel 

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